La Escuela de Música Desepaz vuelve a convertirse en escenario de encuentro para la Orquesta Filarmónica de Cali.
No es un público cualquiera, son niños y jóvenes que ya conocen
el peso de un instrumento entre las manos, que ensayan, se equivocan, vuelven a intentar y empiezan a descubrir su propia voz en la música.
Por eso, para ellos, este encuentro con nuestro Quinteto de Maderas fue distinto: más cercano, más profundo, más vivo.
Hubo preguntas, conversaciones y toda una experiencia compartida, en una mañana, entre quienes enseñan y quienes comienzan a construir su camino artístico.
