Una noche para la memoria: homenaje aPedro Morales Pino
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Equipo de Comunicaciones
Comunicación
29 de mayo de 2026
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La Sala Beethoven guardó el pasado 28 de mayo una de esas noches difíciles de describir con palabras. La Orquesta Filarmónica de Cali, bajo la dirección del maestro invitado Ricardo Jaramillo, rindió homenaje a Pedro Morales Pino, el compositor nacido en Cartago en 1863 que transformó para siempre el lugar de la música colombiana en las grandes salas de concierto.
Morales Pino fue mucho más que un compositor: fue quien elevó el bambuco y el pasillo a la altura de las formas orquestales europeas, quien creyó en la identidad musical de un país cuando pocos lo hacían. En el concierto, su legado volvió a sonar y lo hizo con toda la fuerza que merece.
El programa de la noche
La velada abrió con la Fantasía Sobre Temas Colombianos de Pedro Morales Pino, pieza central del homenaje y la que marcó el tono emocional de toda la noche. La orquesta la interpretó con una precisión y una entrega que el público recibió de pie.
La segunda parte del concierto estuvo dedicada a Robert Schumann, con la Obertura Genoveva Op. 81 y la Sinfonía N°3 en Mi Bemol Mayor Op. 87, conocida como la «Renana» una obra monumental que la Filarmónica de Cali abordó con solvencia y brillo bajo la batuta del maestro Jaramillo.
La heredera del legado presente
Entre el público estuvo la bisnieta de Pedro Morales Pino, cuya presencia añadió una capa de emoción difícil de ignorar. Al ser aplaudida por el público, agradeció con la sencillez de quien carga un apellido enorme y lo hace con gracia. «Sentí que él estaba aquí», dijo. Y quienes la escucharon decirlo no tuvieron motivos para dudarlo.
Lo que dijo el público
Algunos llegaron sabiendo todo sobre el maestro. Otros llegaron sin conocer su nombre, pero con sus melodías viviendo adentro desde siempre. Al final de la noche, todos coincidieron: se quedaron con ganas de más. Espectacular, maravilloso, me quedó faltando, esas fueron las palabras que se repetían a las puertas de la Sala Beethoven.
Eso es lo que hace un grande: no necesita que lo recuerdes. Necesita que lo sientas.
Una noche que no se borrará fácil
La Orquesta Filarmónica de Cali honró la obra de Pedro Morales Pino con la única ofrenda que merece un maestro: tocar su música con toda el alma. Y la Sala Beethoven respondió como lo que es — un espacio donde la ciudad se reencuentra con lo que la hace grande.
Una misma memoria, una misma noche.
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