Hay directores que interpretan una partitura, y hay otros que logran que el público la viva. Este fue el caso de la reciente presentación de la Orquesta Filarmónica de Cali, donde, bajo la magistral dirección del maestro invitado Guerassim Voronkov, los asistentes a la Sala Beethoven experimentaron una velada sinfónica extraordinaria.

El repertorio, titulado «Ecos de San Petersburgo», propuso un recorrido profundo por los paisajes sonoros de Pyotr Ilyich Tchaikovsky. La ejecución de la Serenata para cuerdas y la Sinfonía No. 1 «Sueños de Invierno» generó, desde los primeros momentos de la noche, una conexión especial y palpable entre la orquesta, la batuta y los espectadores.

Guerassim Voronkov en Ecos de San Petersburgo
Guerassim Voronkov en Ecos de San Petersburgo – Foto por Andrés Martínez

Para los músicos, interpretar a este compositor representó un reto de alto nivel. Daniel Quimbayo, violinista de la Orquesta Filarmónica de Cali, destacó la magnitud del repertorio y el valor de la dirección invitada:

«Tchaikovsky nunca es fácil para nadie. Es muy exigente a nivel emocional, físico, técnico y musical. Pero se logró algo muy bueno. Tener la compañía del maestro Voronkov fue una maravilla para nosotros; conocer ese lenguaje, esa idea rusa del sonido… Lo que hicimos esta noche creo que fue importante para la ciudad».

La energía que creció con cada movimiento en el escenario encontró un eco inmediato en las butacas. La respuesta de los asistentes ratificó el impacto de la obra, transformando la noche en una experiencia multisensorial. Wendy González, espectadora del evento, describió la interpretación de la Serenata para cuerdas como «un baño de magia», añadiendo que la hizo sentir «inmersa en un mundo de fantasía».

Orquesta filarmónica de Cali en Ecos de San Petersburgo
Orquesta filarmónica de Cali en Ecos de San Petersburgo – Foto por Andrés Martínez

De igual manera, el público joven resaltó la importancia de estos espacios culturales en la ciudad. Samuel Mejía Méndez describió la presentación en vivo como una «experiencia fabulosa» que le permitió «volver a la niñez», mientras que Santiago Castiblanco reflexionó sobre la trascendencia e inmortalidad del arte:

«Es emocionante que a través del tiempo se mantengan estas obras y sigan transmitiendo esa emocionalidad y todo ese desbordamiento de emociones que es posible gracias a todos los profesionales y al público».

Las largas ovaciones al final del concierto fueron el reflejo definitivo de una experiencia que recordó por qué la música sigue siendo capaz de conmover, sorprender y reunir a la comunidad alrededor de algo esencial: la emoción de escuchar juntos.

La Orquesta Filarmónica de Cali extiende un profundo agradecimiento al maestro Voronkov por compartir su talento y sensibilidad con nuestra ciudad, y a todos los asistentes que llenaron la Sala Beethoven para hacer parte de esta noche inolvidable.