Doce días después del terremoto que golpeó a Cali y dejó tantas pérdidas, miedo e incertidumbre, la ciudad sigue viviendo con una herida abierta. En medio de este escenario, quisimos hacer lo que mejor sabemos hacer para acompañar a las víctimas y sus familias: tocar.

Un bálsamo para el alma

Una ciudad herida también necesita momentos para volver a sentirse junta. Eso fue La música nos sana y nos une: un espacio donde la música hizo posible algo sencillo y necesario, estar cerca.

Tocamos para una ciudad que necesita reconocerse, reunirse y encontrar fuerzas para seguir. El repertorio fue seleccionado con ese único propósito, ofreciendo desde la belleza de un concierto para oboe hasta las icónicas obras de Ennio Morricone, culminando con un Ave María que llenó el espacio de la parroquia con profunda solemnidad y reflexión.

Maestro Belli tocando el clarinete en Santa teresita - la música nos sana y nos une - 21 AGOSTO

Las voces de nuestra ciudad

Y cuando terminó el concierto, quedó claro que no solo habíamos tocado nosotros. Cali también nos habló. Escuchar a quienes nos acompañaron reafirmó el propósito de este encuentro:

«Creo que era lo que necesitábamos para sanar el alma. El repertorio estuvo perfecto». — Moraima Carpena

«La música nos reúne, hace que tengamos un mismo sentimiento. Todos estamos muy golpeados y realmente es una muy buena forma de recrearnos». — Angela M. Dolmetsch

«Es un regalo muy hermoso de parte de la filarmónica para nuestra ciudad, para poder reconstruir los corazones y aliviar el alma en este momento de tristeza». — M. Teresa Alarcón

Publico del concierto - Santa teresita - la música nos sana y nos une - 21 AGOSTO

Atravesando el dolor juntos

La música no borra el dolor. Pero puede ayudarnos a atravesarlo juntos, permitiendo que exprese también aquello para lo que a veces no alcanzan las palabras.

Gracias a quienes estuvieron con nosotros, llenaron este encuentro de emoción y demostraron que Cali estuvo ahí. La música nos sana y nos une.